Finca Alto los Cuises es una de las fincas más bonitas y especiales que conocí en mi vida, por ello es la que elegí para la nueva movida organizada junto a Argentina Wine Bloggers, que se llama #AWBFincas donde cada uno de los miembros del grupo se ocupará de elegir una para profundizar sobre ella y relacionarla con los vinos que nacen en la misma.

Hace poco tuve oportunidad de recibir en “La Cueva” a Lucía Romero, directora de la bodega El Porvenir de Cafayate, con el objetivo de hacer una degustación completa de “Laborum de Parcela”; una línea relativamente nueva y que podemos decir que se la distingue por reflejar en sus vinos una viticultura que se enfoca precisamente en resaltar lugares.

La misma actualmente la componen siete etiquetas, dentro de las cuales hay un chardonnay y un malbec, justamente ambos provenientes de esta finca sobre la que les quiero contar.

Y fue también Lucía quien confirmó, ni bien se presentó y comenzó aquella charla, que es una de las fincas preferidas de su familia.

Ubicada sobre la Ruta 40, a la altura del Km 4335, a 7 Km de Cafayate; si uno se dirige hacia el sur, se encuentra sobre la margen oeste, metido en la quebrada del Río Seco y a una altura de 1850 msnm. 

Con una superficie de no mucho más de 2 hectáreas, que la familia descubrió luego de haber adquirido una extensión amplia de terrenos, es un verdadero oasis ya que al estar rodeado por las paredes de los cerros se concentró un micro-clima muy especial, que colaboró al desarrollo de una vegetación atípica, no autóctona, ya que fue plantada por los antiguos propietarios, entre la que podemos encontrar sauces, palmeras, higueras, ceibos y otros árboles que han prosperado, generando un escenario increíble además de tener  una privilegiada vista al Valle Calchaquí.

El viñedo está ubicado sobre terrazas, seguramente construidas por los Diaguitas, uno de los pueblos originarios que habitaron el noroeste argentino hace más de 400 años, y conservando aún rastros de la agricultura de aquella época, porque se pueden encontrar pircas, empedrados, morteros y canales de riego, todo utilizado por los originarios para su propio cultivo de subsistencia.

Sobre esas pequeñas terrazas, plantadas en vaso, hoy podemos encontrar malbec, chardonnay y petit verdot; sobre un suelo mayormente de roca combinada con una parte mucho más pequeña de arena y limo,  y con mucha presencia de piedra entre cada planta.

El cuidado de la finca es de manera artesanal, y está a cargo de Santos Canavides, quien es el que poda, desmaleza, y conduce a través de piedras el agua para alimentar las terrazas, la cual baja desde la montaña por las acequias.

Ya sobre la base del cerro, pero a una altura de 1700 msnm se encuentra la finca Alto Río Seco y es en donde nace otro de los malbec que componen la misma línea.

Quisiera no desaprovechar la oportunidad que nos brindó la cata para comentarles las diferencias entre los vinos provenientes de cada uno de los lugares.
Los vinos que probamos fueron Laborum de Parcela Alto Río Seco Malbec 2016, Laborum de Parcela Alto Los Cuises Malbec 2017 y Laborum de Parcela Alto los Cuises Chardonnay 2018.

En ambas fincas hay alto porcentaje de roca, en Los Cuises al estar más arriba (1850 msnm), los tamaños de las mismas son algo mayores y tienden a ser de aristas más afiladas, mientras que en Alto Rio Seco al estar a menor altura además de ser más chicas sus cantos son más rodados.Esas diferencias de tamaño y forma en la piedra no son relevantes al momento del producto final, pero sí lo son los sistemas de conducción en cada finca y sobre todo el micro-clima especial que reina en Alto los Cuises, con una uva que madura más lentamente producto de tener más tiempo de sombra por estar rodeada de cerros y de noches más frescas resultado de la mayor pendiente, siempre en el marco de una terruño único como detallábamos al comienzo.

Pero fue Daniel Guillen, ingeniero agrónomo encargado de la finca, quien hizo hincapié en el sistema de conducción – en Alto Rio Seco es espaldero, mientras que en Alto Los Cuises es en vaso (gobelet), plantado en alta densidad, el cual por la gran competencia que se genera entre las plantas da naturalmente una muy baja producción por hectárea, produciendo un grano de piel mucha más fina, que luego se traducirá en un vino más delicado y elegante, mientras que en la finca que está más cercana a la ruta, al tener más exposición y suelos con un poco más de componente de calcáreo, el grano es algo más pequeño y de piel bastante más gruesa, la cual luego otorgará un vino más robusto y corpulento.

En Los Cuises, al estar tan pegado a la montaña, la sombra impacta diferente sobre dos sectores del viñedo de malbec, uno por tener más exposición al norte y otro al sur. Paco Puga, enólogo principal de la bodega, aprovecha y los vinifica por separados en huevos de concreto para luego blendearlos y llevar una parte de ellos a crianza en barrica de 500 litros. 

Cuando en la degustación junto a Lucía comparo ambos malbec, encuentro al de mayor altura más fresco, algo más fluido y con algunos atractivos tonos aromáticos herbales que me recuerdan a un perfil más salvaje, mientras que el proveniente de Alto Rio Seco a diferencia, lo percibo algo más maduro, más cercano a la concentración que uno espera en los vinos del NOA. Fue lindo percibir con tanta claridad este contra punto entre ambos vinos. 

No hay mucho chardonnay en Salta, pero es justamente en Los Cuises donde nace uno de ellos, su primera añada fue en el 2015, normalmente se cosecha a principios de febrero, es elaborado en tanque de acero y mientras el que probamos se crió en barrica de 225 litros, nos anticipa Lucía que las nuevas añadas se fermenta y cría en barricas de 500 litros para que la madera impacte menos.

El cierre de esta nota coincidió con la llegada al mercado de la nueva añada de Parcela Alto Los Cuises Malbec 2018 y un viaje a Cafayate junto al grupo del “Mr.Wines Tour” con motivo de la edición N°13 del CoProVi, evento que se organiza todos los años para la misma época en la región.
Con lo cual me gustaría compartirles algunas impresiones sobre la 2018.
Las mismas me confirman la dirección hacia donde eligió su hacedor, frescura, fineza, nitidez, elegancia, pero ante todo identidad.

Porque si bien Los Cuises y Alto Rio Seco están a muy pocos metros, de hecho recientemente cuando aprovechamos para visitar ambas fincas, fue tener que caminar menos de 20 minutos entre una y otra, se nota que hay un intérprete que respeta lo que dice cada lugar, en este caso a través del malbec, y es sumamente enriquecedor no solamente para nuestro paladar, sino también para nuestra cultura del vino.

Paisajes, aromas, clima, la sensibilidad de las personas, aquellos mismos que se pueden percibir cuando se visita una finca, que gran placer cuando también se los encuentra al momento de descorchar una botella.

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